Cuando necesitamos perder peso una de las formas más naturales, seguras y saludables, a la vez que sabrosas es el consumo de alimentos crudos.

¿Qué entendemos por alimentos crudos? Cuando se habla de alimentos crudos nos referimos a aquellos que consumimos sin complicadas elaboraciones o cocinado.

En general son frutas y verduras, combinadas entre sí en ensaladas o zumos naturales, con los que obtenemos menús equilibrados y saludables.

Beneficios de incorporar alimentos crudos en nuestra dieta:

  1. Los alimentos crudos no tienen conservantes ni colorantes artificiales añadidos
  2. Nos aportan la mayor parte de las vitaminas, minerales, antioxidantes, fibra, agua y oligoelementos que necesitamos para una dieta saludable
  3. Tienen un alto contenido de agua, por lo cual son una excelente fuente de hidratación para el cuerpo.
  4. Con infinidad de colores y texturas podemos elaborar platos de todo tipo
  5. Sus texturas firmes exigir una buena masticación, por lo tenemos que comer más lentamente y nos dan sensación de saciedad gracias a su alto contenido en fibra
  6. Se asimilan rápidamente y el cuerpo los procesa fácilmente, quitando trabajo al sistema digestivo
  7. Son más seguros porque contienen menos sustancias químicas sintéticas (si son de cultivo ecológico.)
  8. Estamos más adaptados a ellos que a otros alimentos modernos procesados y envasados.

Diferencias con los alimentos cocinados:

A diferencia de los alimentos crudos, los alimentos cocinados presentan una serie de inconvenientes, entre los cuales encontramos los siguientes:

  1. El calor tiene un efecto destructor de los nutrientes como vitaminas con los que estos pierden sus propiedades
  2. La eficacia de la fibra en los alimentos frescos cocinados se reduce. Las verduras cocidas atraviesan el sistema digestivo sin el efecto beneficioso de la fibra cruda.
  3. Verduras cocidas se ablandan y por lo tanto requieren menos masticación, lo que significa que se comen generalmente con mayor rapidez, por lo que son menos saciantes.
    4. El calor también destruye las enzimas en los alimentos crudos que son esenciales para la digestión. Esto significa que el cuerpo tiene que aprovechar su propia fuente preciosa de enzimas para apoyar el proceso digestivo.

Lo que no puede faltar:

Hay muchos alimentos que por tradición ya los consumimos crudos y que forman parten de nuestra dieta diaria. Es el caso de las hortalizas en ensalada, las frutas, semillas, frutos secos y frutas desecadas. Son cómodas y fáciles de preparar y necesitan muy pocos aderezos. Es el caso de las ensaladas. En todas sus versiones  y presentaciones. Compuestas por ingredientes tan a mano, como la lechuga o la escarola, acompañadas con otras hojas como la rúcula o los canónigos. Combinándolas con otros vegetales se pueden conseguir gran variedad de sabores y texturas.

Otra cosa que no puede faltar es la fruta fresca, en todas sus presentaciones. Las brochetas y las macedonias de frutas son una forma diferente de darles una apetitosa presentación.

Frutos secos. Todos los frutos secos tienen un alto valor nutricional, pero las castañas y las avellanas son las más ricas en antioxidantes. Semillas como la de la calabaza, el lino o el sésamo se pueden agregar a las ensaladas y sopas para destacar su sabor y proporcionarles otra textura.

Frutas desecadas como las ciruelas, los higos, orejones y dátiles son una importante fuente de energía y que aportan minerales, fibra y vitaminas. Son muy versátiles ya que se pueden agregar a nuestros cereales del desayuno, a las ensaladas mezcladas con verduras o como un delicioso postre mezclándolas con yogurt u otras frutas dulces.

Más beneficios en nuestra dieta:

Como hemos visto los alimentos crudos presentan una serie de ventajas respecto a los alimentos cocinados.

De todas formas hay muchos alimentos que no se pueden consumir crudos, por lo que necesitan algún tipo de proceso para ablandarlos o hacer que sean comestibles.

Como recomendación siempre es preferible que el proceso de cocinado sea lo más suave posible, para intentar que no se destruyan las proteínas y otras sustancias sensibles al calor.

Para disfrutar de todos los beneficios de los alimentos crudos tenemos que tener en cuenta que procedan de cultivos con el mínimo de pesticidas y otros elementos nocivos.

Una buena idea es disfrutar de los alimentos autóctonos de temporada que se dan en donde vivamos, pues son a los que más estamos acostumbrados.

De esta manera podemos variar nuestro consumo de diferentes frutas y verduras siguiendo el ritmo de las estaciones.

Con estas premisas  estamos en disposición de perder peso y ganar salud al mismo tiempo consumiendo sabrosos alimentos crudos.

 

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