Hay tres grados de certeza para definir la eficacia de una tratamiento: estándar, significa que hay estudios científicos bien realizados con grupos testigo. Que muestran hallazgos incuestionables de la eficacia, seguridad y beneficios de un tratamiento. Opción: hay estudios científicos que muestran beneficios aceptables pero variabilidad en cuanto a resultados; y alternativa; tratamientos que han funcionado en grupos pequeños que no se pueden replicar en todos los grupos científicos y que peden beneficia a algunos pacientes.

Algunos se basan en evidencia “anecdótica”, o “medicina alternativa”. Es sorprendente lo escéptico que son los pacientes con los tratamientos convencionales y lo confiados que son con tratamientos recomendados por gente que puede o no tener entrenamiento académico en ciencias de la salud.

El estándar:

Los dispositivos de Presión Positiva de vías aéreas son los más estudiados y conformados como seguros y eficaces. El CPAP (Presión Positiva Continua de Vía Aéreas) es el más común y económico. Este es un pequeño compresor de aire ambiental que está calibrado a la presión que el médico determinó como efectiva, que aplica aire a través de una mascarilla que se pone en la nariz para ampliar las vías aéreas obstruidas, eliminando los ronquidos y las apneas o la alta resistencia al paso de aire.

Para que tenga éxito, el paciente debe ser adiestrado en su uso y las molestias del método minimizadas. Quienes hacen esto usan una serie de “trucos”, para mejorar la tolerancia del paciente y reducir los inconvenientes que varían desde sequedad nasal, problemas en la piel de la nariz, o intolerancia a la presión. La tasa de éxito oscila entre 80 y 85 por ciento.

Otros sistemas como BiPAP y Auto PAP son más sofisticados y caros pero algunos pacientes los requieren.

Las opciones:

Hay procedimientos como la somnoplastia, que usa una microonda para producir pequeñas quemaduras internas en tejidos que al desinflamar se producen una cicatrización y retracción de los tejidos, ampliando las vías aéreas.

La remoción de las amígdalas en niños con SAOS es efectivísima. Otros procedimientos de ampliación de las vías aéreas como la UPPP (uvulo-palatofaringoplastia) son bastante invasivos y hacen una ampliación del área quitando tejido redundante.

Reposicionamiento de la quijada:

Estos aparatos se colocan en la boca al dormir y pueden jalar la lengua y la quijada hacia delante. Hay muchos estilos y modelos que deben ser fabricados especialmente para el paciente. Su eficacia es del 50 por ciento. Se seleccionan en casos leves de SAOS.

Alternativas:

La lista incluye dilatadores nasales, almohadas especiales, pelotitas que se colocan en las espalda que evitan acostarse boca arriba, sprays nasales y medicamentos que van desde antialérgicos hasta hormonales. Su eficiencia varía ampliamente y pueden complementar a los otros métodos.

Los Ronquidos:

Roncar es tan común que muchos lo consideran normal y una característica de estar dormido. Pero no todos los ronquidos son aceptables.

El aire que respiramos debe pasar a través de una serie de espacios y conductos en las vías aéreas superiores, la nariz, la nasofaringe, la orofaringe y la hipofaringe. Los pasajes sirven para conducir, calentar y humidificar el aire que respiramos, permitirnos comer, hablar, cantar y otras funciones. El sistema nervioso controla músculos que crean válvulas que se abren y cierran en secuencias precisas para que podamos hacer esto.

Sin embargo, los humanos sufrimos de procesos de enfermedad que afectan las áreas, las contaminamos con humo de cigarrillo, administramos irritantes como chile y alcohol, sufrimos alergias e infecciones, acumulamos grasa en el cuello y usamos sedantes para “mejorar” el sueño o almohadas demasiado grandes.

El resultado es ese ruido ronco, recio y para los demás desagradable, que dice que el aire no correr fluidamente. Al ser un proceso que se retro-alimenta el roncador empeora con los años. La vibración es un trauma para los tejidos, los inflama, daña los nervios de las mucosas (Neuropatía Faringea), que a su vez daña los sistemas de control muscular que dilatan las vías aéreas.

Con el tiempo el proceso puede evolucionar a la apnea del sueño, la cual acompaña de ronquidos disparejos o pausas de segundos, múltiples despertares, fatiga excesiva al despertar e irritabilidad y fallo general de la salud física, psíquica, social y hasta financiera.

Cómo dejar de roncar:

  • Evite el sobrepeso, la obesidad es un predisponente.
  • No fume.
  • Use la almohada apropiada, una muy grande deforma las vías aéreas.
  • Trátese alergias e infecciones.
  • Corrija posturas al dormir, de lado es preferible.

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